Encuentros de alta dirección con Paulo Morgado

Encuentros de alta dirección con Paulo Morgado

Opinions expressed on this blog reflect the writer’s views and not the position of the Capgemini Group

Alternate title: 

“Indolencia y pasividad son el peor cáncer de las empresas”

Hay una expresión que me gusta mucho utilizar cuando describo lo que, a mi juicio, debe ser la principal cualidad de un líder: la capacidad de agitar. 

Conocer más a fondo el cambio brutal de Correos que ha pilotado su presidente Javier Cuesta en los últimos cuatro años, me ha permitido descubrir un caso de éxito sobre cómo acometer un programa de transformación integral de negocio, estructura y cultura corporativa. En este proceso, el papel del máximo responsable como agitador es definitivo.

El nuevo modelo empresarial de Correos ha exigido configurar una organización más dinámica, crear nuevas funciones, adoptar nuevos procesos de trabajo, incorporar tecnología, formar, transformar las tradicionales carterías, cambiar el diálogo con el cliente... Pero el área donde más han tenido que trabajar es el giro de mentalidad de la organización. Y para esto es importante tener al frente gente que “inspire a otros”.La actividad tradicional de Correos se estaba agotando en el nuevo contexto de mercado y “el cambio era algo que la plantilla estaba esperando”, según el propio Javier. Por eso lo importante era que entendiesen correctamente hacia donde va la compañía y por qué.

La capacidad de interacción personal de Javier Cuesta ha jugado a su favor a la hora de inculcar esos nuevos valores y necesidades y propiciar la reacción acorde de la plantilla. Su principal apoyo: un comité de dirección muy bien ensamblado, audaz, capaz y comprometido —de esto da fe un contrato tácito que está enmarcado en su despacho en el que todos los miembros se comprometen a trabar en equipo—. Su principal baza: la cercanía, su involucración personal en el diálogo y el trabajo con cada uno de los niveles de la plantilla. Para muestra, un botón: los miembros del comité tenían la obligación de visitar dos veces al mes las oficinas de atención al público —ahora tiendas— y hablar con los empleados.

En la función de agitador, también es clave “estar siempre encima, preguntar cómo avanzan los temas y exigir que las cosas se terminen”, apuntó Javier, para el que “la indolencia y la pasividad son el peor cáncer que tienen las empresas”. Ciertamente, si las personas no salen de su zona de confort, el cambio está abocado al fracaso. Para agitarlas, hay que saber trasladares de forma cercana y transparente la necesidad de urgencia, hacerles ver que todos los roles son importantes y que se confía en cada una de ellas. Me encantó la expresión de Javier respecto al miedo a errar de los trabajadores: “Si no se atreven a equivocarse, nunca dirán algo genial”.

Creo que el comité directivo ha llevado a cabo la transformación de forma brillante, primando la construcción de una nueva cultura corporativa y poniendo al frente a un agitador nato que promueve el trabajo en equipo, que exige el ejercicio de la responsabilidad y que confía en su intuición como ingrediente para ganar: “Sin intuición, no se gana. Sin intuición, eres como todos los demás y no vas a inspirar a otros”.

Sobre el autor

Paulo Morgado
Paulo Morgado
Consejero delegado de Capgemini en España desde julio de 2014, Paulo Morgado posee más de veinte años de experiencia en la gestión de organizaciones, en las que se ha distinguido por su visión y su labor en los procesos de transformación en entornos multinacionales, y por sus amplios conocimientos del mercado de las TIC. Directivo carismático, Morgado es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Derecho, y completó su formación con dos másteres en Finanzas y en Filosofía. Actualmente, está finalizando su Doctorado en Administración de Empresas en la Nottingham Trent University (Reino Unido). Su vocación por la gestión empresarial también le ha llevado a publicar siete libros sobre áreas tan diversas como la negociación, la argumentación, la lucha contra los delitos financieros y la corrupción, y la gestión de empresas

Deja tu comentario

La dirección de correo electrónico no será publicada. Rellene los campos marcados con *