La UE avanza con rapidez en el programa de reducción de emisiones de CO2 pero se retrasa en la expansión de las energías renovables

| Press release
El informe investiga también la seguridad del suministro y la transformación de las redes eléctricas

Capgemini, uno de los proveedores más destacados del mundo de consultoría, tecnología y outsourcing, apoyada por la Société Générale Global Research, CMS Bureau Francis Lefebvre y VaasaETT, ha dado a conocer los resultados de la duodécima edición del Observatorio Europeo de los Mercados de Energía (EEMO). Las conclusiones principales ponen de manifiesto que, a pesar de estar en el buen camino para superar el objetivo de reducir las emisiones de carbono, Europa se está retrasando en el reto de cumplir con la expansión de las energías renovables acordado en el Paquete Energético y Climático de la UE. La reducción del consumo de energía, que constituye un objetivo no obligatorio en la legislación europea, también podría resultar difícil de cumplir. El informe analiza también las medidas, incluida la respuesta de la demanda, para mejorar la seguridad del suministro en Europa en ocasiones excepcionales.

También se estudia la transformación del diseño técnico, el equipo y la gestión de las redes, elemento esencial para conseguir los objetivos de la Directiva UE y para garantizar la seguridad del suministro.Capgemini, uno de los proveedores más destacados del mundo de consultoría, tecnología y outsourcing, apoyada por la Société Générale Global Research, CMS Bureau Francis Lefebvre y VaasaETT, ha dado a conocer los resultados de la duodécima edición del Observatorio Europeo de los Mercados de Energía (EEMO).

Las conclusiones principales ponen de manifiesto que, a pesar de estar en el buen camino para superar el objetivo de reducir las emisiones de carbono, Europa se está retrasando en el reto de cumplir con la expansión de las energías renovables acordado en el Paquete Energético y Climático de la UE. La reducción del consumo de energía, que constituye un objetivo no obligatorio en la legislación europea, también podría resultar difícil de cumplir. El informe analiza también las medidas, incluida la respuesta de la demanda, para mejorar la seguridad del suministro en Europa en ocasiones excepcionales. También se estudia la transformación del diseño técnico, el equipo y la gestión de las redes, elemento esencial para conseguir los objetivos de la Directiva UE y para garantizar la seguridad del suministro.

Progresos frente a los objetivos 20-20-20 de la UE

Debido a la recesión económica y a la legislación nacional, la UE se encuentra muy cerca de conseguir su objetivo de Kyoto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en bloque, a pesar del hecho de que algunos Estados Miembros todavía están muy lejos de alcanzar sus objetivos individuales. En 2009, las emisiones totales de CO2 en Europa cayeron un 7%. En una situación de economía débil continua y con las plantas industriales trasladándose fuera de Europa, el objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero fijado para 2020 debería cumplirse e incluso superarse.

Aunque a un ritmo más lento que en 2008, la generación de energías renovables siguió creciendo en 2009 impulsada por el incremento de la energía solar y la energía eólica en un 15% y un 53% respectivamente. Sin embargo, el ritmo de cambio no es en la actualidad lo suficientemente rápido para conseguir el objetivo de la UE de que las energías renovables aporten el 20% del mix energético para 2020. La Comisión supone que 500 de los 1.200 Teravatios-hora (TWh) de crecimiento en la producción de renovables, necesarios para cumplir el objetivo, procederán de la energía eólica. Este hecho constituye un motivo de preocupación ya que los emplazamientos para generar energía eólica terrestre más favorables ya han sido tomados, por lo que es necesario el desarrollo de caras y complejas centrales eólicas marítimas.

Desde el punto de vista financiero, la crisis ha provocado la disminución del flujo financiero exigido para el proyecto, los programas de austeridad han llevado a muchos países a reducir sus subvenciones para el desarrollo energético eólico o solar y los nuevos reglamentos están haciendo que la construcción de centrales eólicas resulte muy compleja. Además, como estas energías todavía no son competitivas, su desarrollo tiene que estar respaldado por clientes. Como consecuencia de lo anterior, los gobiernos y los organismos reguladores deberían optar por incrementar los precios de la electricidad y estas decisiones son siempre difíciles de tomar en épocas de débil recuperación económica. En la actualidad, con China a la cabeza de la exportación de paneles solares (exportaciones valoradas en 15.000 millones de dólares) y la India liderando las exportaciones de molinos eólicos, el desarrollo de estas energías en Europa se está traduciendo en un incremento de las importaciones en lugar de en el desarrollo de una industria local con los puestos de trabajo que este hecho supondría.

El objetivo de consumo energético de Europa – reducir el consumo de energía primaria de 1.750 millones de toneladas de petróleo equivalente (MTOE) en 2005 a 1.520 MTOE en 2020 – supone todo un reto. Gracias al bajo nivel de actividad industrial, el consumo de energía primaria en la región cayó un 5,6% en 2009; sin embargo, la consecución del objetivo de 2020 conlleva una reducción significativa en sectores como la construcción y el transporte. A pesar de las leyes nacionales aprobadas además de las de la UE, estos dos sectores cuentan con plazos largos y múltiples y dispersas partes interesadas. De este modo, 2020 se podría considerar un plazo demasiado ajustado para que estas medidas causaran el suficiente impacto. Además, sería necesario realizar inversiones significativas e implantar un proceso de innovación de las tecnologías (como las baterías eléctricas).

Seguridad del suministro y necesidad de redes inteligentes

Aunque la seguridad de suministro global de gas y electricidad aumentó durante el periodo en el que se realizó el Observatorio (2009 e invierno 2009/2010), se observaron situaciones de tensión en la electricidad durante los días de invierno con temperaturas más bajas y algunos países como Francia estuvieron muy cerca de alcanzar sus umbrales de importación de electricidad y tuvieron que enviar mensajes a ciertos ciudadanos pidiéndoles que redujeran su consumo en las horas punta. Para incrementar la seguridad del suministro durante estos periodos de tensión, será necesario una generación de una mayor potencia pico (en 2009 se han añadido capacidades de 13,8 GW en centrales de gas), incrementar las interconexiones transfronterizas (en 2009 se han observado pocos avances a este respecto), además de sólidos programas de respuesta a la demanda posibilitados por dispositivos como los contadores inteligentes.

La disponibilidad de las redes es un factor clave en la seguridad de suministro de electricidad. Las nuevas tendencias, asociadas a la incorporación de energías renovables al mix energético y las conductas más activas de los clientes, están transformando el diseño y la gestión de la red eléctrica. Estas redes inteligentes contarán con nuevos equipos y con más sensores y serán gestionadas digitalmente utilizando protocolos de comunicación estandarizados. Aunque la utilización generalizada de redes inteligentes necesitará un esfuerzo regulador y financiación pública. La creciente adopción de contadores inteligentes y de soluciones de redes inteligentes contribuirá a optimizar la generación de energía y la demanda de los clientes, así como a garantizar el suministro energético a los hogares, edificios e industrias en toda Europa.

Juan Lozano, Vicepresidente y líder del sector energético de Capgemini, asegura que: “La creciente utilización de fuentes de energía renovables, descentralizadas e imprevisibles, en el mix energético mundial y los problemas de seguridad del suministro derivados del incremento constante de la demanda pico de energía, hacen que la gestión eficaz de las redes se convierta en un desafío fundamental para esta industria. En opinión de Capgemini, con el paso de los años seremos testigos de la creciente implantación de tecnologías de redes inteligentes, debido a que los poderes públicos y las empresas tendrán que controlar y gestionar el espectacular incremento del flujo de información y toma de decisiones asociadas con un escenario energético más complejo y exigente”.

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