Los bancos europeos progresan hacia la nueva Directiva sobre los Servicios de Pago de la SEPA

| Press release
Según un sondeo realizado por Capgemini en la conferencia SIBOS 2008 El 80 por ciento de los encuestados tiene en marcha iniciativas para adecuarse a esta iniciativa enmarcada en la evolución de la SEPA

Los planes de las entidades bancarias europeas destinados a implantar la nueva Directiva sobre los Servicios de Pagos (DSP), enmarcada en la evolución de la Zona Única de Pago en Euros (SEPA), están muy desarrollados; aún así, todavía queda camino por recorrer para cumplir el calendario de implantación de la DSP que se cumple en noviembre de 2009. Esta es la principal conclusión de una encuesta elaborada por Capgemini a 68 entidades bancarias de catorce países diferentes, durante la pasada conferencia SIBOS 2008, celebrada en Viena.

El 80 por ciento de los bancos encuestados tiene ya en marcha iniciativas específicas para la DSP y los nuevos esquemas de pago para las transferencias y los adeudos directos. Por otro lado, se revelan inquietudes acerca del impacto en los ingresos y la implantación armonizada. No en vano, un tercio de los encuestados gestiona su actividad de pagos centralmente, por lo que éstas serán las entidades que más coherencia deberán emplear durante el proceso de transición.

Bertrand Lavayssière, director gerente de Global Financial Services de Capgemini, considera que “la evolución de la SEPA requiere cambios importantes en los servicios de pago que incidirán en los ingresos y en los servicios al cliente. En consecuencia, los bancos están adoptando un enfoque cauteloso, sobre todo porque prevén que la implantación se va a retrasar”. Para Lavayssière, la encuesta que Capgemini realizó en SIBOS “refleja que los proyectos de la mayoría de los bancos destinados a abordar la nueva DSP están muy avanzados, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer”.

La encuesta de Capgemini revela que los banqueros sondeados estiman los costes de la aplicación de la DSP en más de 1.000 millones de euros en conjunto en su actividad. Además, creen que afectaría igualmente a la pérdida de ingresos derivada de la atribución de fecha valor. También se observa en el estudio que existe un pesimismo generalizado en torno al cumplimiento del plazo de implantación. Casi la mitad de los bancos encuestados cree que el límite establecido para noviembre de 2009 va a ser ampliado; al mismo tiempo, el 68% de los encuestados considera que es necesaria una fecha tope estricta para que la SEPA sea un éxito.

Las mayores inquietudes de los directivos para la adaptación a las condiciones que requiere la nueva Directiva se encuentran a la hora de ejecutar una implantación coordinada en toda Europa. Más de la mitad de los encuestados señaló la implantación armonizada a través de la UE como el mayor desafío que plantea el cumplimiento de la Directiva. La mayoría de los banqueros reconocieron tener una visión limitada acerca de las iniciativas desarrolladas en otros países para implantar la DSP. Por otro lado, los banqueros también se muestran preocupados a la hora de adaptar las funciones de cara al cliente. En este sentido, el informe demuestra que el 39 por ciento de los entrevistados considera que las mayores trabas se encuentran en los términos y condiciones contractuales. Otra importante barrera reflejada en el informe son los requisitos para acomodar la infraestructura organizativa y de TI.

Con la entrada en vigor de la DSP, aquellos servicios que dejen de ser sostenibles (como por ejemplo, prohibir la atribución de fecha valor) no se descontinuarán, sino que la mayor parte de las entidades tiene previsto ofrecer nuevos productos y servicios de pago. Entre ellas, los encuestados mencionan la gestión de mandatos de adeudo directo para las empresas, la ayuda para recuperar cualquier pérdida de ingresos resultante o los costes generales de la implantación de la SEPA.

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